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jueves, 5 de octubre de 2017

Por qué todos (las ciudades también) nos subiremos a la bici eléctrica / Why all of us –cities included- are about to ride an electric bike

La “e-bike” despega en España. Gana todo tipo de adeptos gracias al alquiler público y se perfila como una alternativa de movilidad urbana
 
Te has cruzado con una seguro. Se habrá deslizado veloz a tu lado. Y no te habrá pasado desapercibida la cara de relajación, o de felicidad del que va encima. Quizá no hayas podido oírla, eso sí, porque ruido no hacen. Son las bicicletas eléctricas, e-bikes, un fenómeno que aspira a darle la vuelta al transporte urbano y que ya es una realidad asentada en países como Alemania, donde se vendieron más de medio millón el año pasado, o en Holanda, que cuenta 16 compras por cada 100.000 habitantes. A España también ha llegado la fiebre: aunque aún son pocas las que circulan por nuestras calles (en 2016 se comercializaron unas 40.000 unidades, un 4% del total de bicis), en un año las ventas casi se han duplicado y no han dejado de aumentar desde 2014.
 
“El mercado en España está creciendo incluso más rápido de los esperado”, dice desde Canadá Ryan Citron, coautor del informe de 2016 Electric Mobility in Smart Cities de Navigant Research, consultora especializada en tecnologías emergentes. Citron prevé que para 2025 el alza del sector pase del 9% al 21% en Europa Occidental, y sitúa la e-bike como el vehículo eléctrico más vendido del planeta. ¿Causas?: “Los precios continúan cayendo, los materiales van bajando de peso y coste y la tecnología avanza muy rápido”, enumera. A estas mejoras hay que sumarle mayores autonomías, la característica en la que más trabaja la industria, posibles gracias a baterías cada vez más eficientes. Un modelo estándar puede rodar más de 50 kilómetros sin recargar. Prestaciones que, pese a un precio medio aún elevado en España (unos 1.700 euros), están logrando enganchar a un público heterogéneo.
 
 
 
 
 
 
El impulso de la eléctrica pública
 
“La e-bike se está convirtiendo en un vehículo sustitutivo del coche”, señala Carlos Núñez secretario general de la Asociación de Marcas de Bicicletas de España (AMBE). “A esto han ayudado servicios públicos como BiciMAD que han demostrado que puedes moverte por toda la ciudad por muchas cuestas que haya y llegar al trabajo sin despeinarte”. Los habitantes de Madrid, Barcelona, San Sebastián o Sevilla seguramente conozcan, o sean, usuarios de este servicio que solo en la capital suma de media más de 10.000 viajes diarios. “La utilizo para cualquier trayecto medio”, cuenta Mario Esquivias, farmacéutico madrileño de 29 años. “Es cómodo, divertido y rápido. Y los conductores cada vez están más concienciados y son más pacientes con los ciclistas”.
 
Al florecimiento de la eléctrica influye la concepción de la movilidad urbana, sometida desde hace tiempo a un lavado de cara. Los límites al tráfico en las grandes ciudades abonan el terreno a los transportes sostenibles. “No hay ciudad del mundo con un alto uso de la bici en el que el coche no tenga peajes y restricciones”, opina Iván Villarrubia, de En Bici Por Madrid. Ciudades como Vitoria, Sevilla y Barcelona acumularon un 7% de desplazamientos entre eléctricas y normales, según AMBE. Cifras halagüeñas para urbes sin el arraigo de, por ejemplo, Copenhague (50%) o Ámsterdam (24%), donde la bici está instalada en la vida cotidiana. “Hay gente que se ha comprado su propia e-bike. Son caras y es algo que haces cuando has visto que la vas a usar”, dice Villarrubia. “Pero sin BiciMAD o servicios similares ese período de prueba no hubiera sido posible. Gracias a esto mucha gente ha descubierto sus ventajas”.
 
“Nosotros, al principio, no vimos con claridad el fenómeno eléctrico. Creímos que era una categoría de producto, no un producto transversal”, reflexiona Jon Fernández, director de Orbea, uno de los fabricantes históricos de bicicletas de España. “Pero es una tecnología que está transformando la industria y la manera de hacer ciclismo”. Fernández está en Madrid para presentar su modelo Gain, una eléctrica que se desenvuelve con soltura en ciudad, carretera y campo. Compara la ebullición de la industria con la vivida tras el lanzamiento en los primeros noventa de la mountain bike, aún hegemónica en cuota de ventas (casi la mitad de las bicis vendidas hoy son de montaña). Un hito que agitó y ensanchó el mercado y que presentaba marcadores que hoy se vuelven a dar.
 
 
 
 
“Uno, la capacidad para captar nuevo público, que estamos viendo que es enorme”, reflexiona. “Otros signos de disrupción son el nacimiento de marcas ad hoc y la participación de actores que nadie imaginaba en la industria”. Entre otros, los fabricantes de componentes electrónicos, un sector que se ha apresurado a entrar en el mercado en vista del potencial. La parte eléctrica de la nueva Gain (el motor, la batería, los circuitos) ha sido desarrollada por ebikemotion, una empresa del grupo Nagares, referente en automoción. “Hemos dado con la clave de un nuevo segmento que no existía”, opina Marco A. de la Serna, responsable de producto de la compañía. “Las posibilidades que se abren ahora son infinitas”.
 
Oportunidad dorada
 
La constelación de la e-bike se expande: solo en 2016 nacieron 56 nuevas compañías en un sector que está reverdeciendo su tejido empresarial. Y por las facilidades que ofrece está atrayendo a un público al que la tradicional no terminaba de seducir. “La eléctrica ha dado acceso a muchos usuarios nuevos, a gente de más edad y menor condición física que ahora vuelve a la bici con entusiasmo”, señala Javier Sanz de Andino, director comercial de Unibike, feria celebrada en Madrid a la que se han presentado más de 500 firmas y que ha crecido un 16% en número de expositores. “Cada vez la oferta es más diversa: tenemos tipologías muy específicas pero también modelos muy polivalentes”, dice el director.
 
 
The “e-bike” takes off in Spain. It gains all type of fans thanks to the public rental and it is outlined as an alternative of urban mobility
 
You've came across one of them for sure. It have slipped fast by your side. And you have noticed the face of relaxation, or happiness of the rider. Maybe you could not hear it, yes, because they are silent. They are electric bicycles, e-bikes, a phenomenon that aspires to change the face of the urban transport and that is already a reality settled in countries like Germany, where they sold more than half a million last year, or in Holland, that counts 16 purchases per 100,000 inhabitants. Spain has also been infected by the fever: although there are still few that circulate in our streets (in 2016 were sold about 40,000 units, 4% of the total of bikes), in a year sales have almost doubled and have not stopped since 2014.
 
“The market in Spain is growing even faster than expected,” says Ryan Citron, co-author of the 2016 Electric Mobility in Smart Cities report from Navigant Research, a consulting firm specialized in emerging technologies. Citron predicts that around 2025 the sector's growth will rise from 9% to 21% in Western Europe, and places e-bike as the best-selling electric vehicle on the planet. Causes? “Prices continue falling, materials are lighter and cheaper and technology is moving very fast,” he says. To these improvements must be added a greater autonomy, the target of engineering works, being possible thanks to increasingly efficient batteries. A standard model can roll over 50 kilometers without recharging. Features that, despite an average price still high in Spain (about 1,700 euros), are managing to engage a heterogeneous audience.
 
Public energy support
 
“E-bike is becoming a substitute vehicle for the car,” says Carlos Núñez, general secretary of the Bicycle Manufacturers Association of Spain (AMBE). “This has helped public services like BiciMAD that have shown that you can move around a city plenty of slopes and going work without bothering you.” The inhabitants of Madrid, Barcelona, San Sebastián or Seville are users of this service that only in the capital registers more than 10,000 trips a day. “I use it for any average journey,” says Mario Esquivias, a 29-year-old Madrid-based pharmacist. “It's comfortable, fun and fast. And drivers are becoming more aware and more patient with cyclists.”
 
The bloom of the electric influences the conception of urban mobility, long subjected to a facelift. The limits to traffic in large cities helps sustainable transport. “There is no city of the world with a high use of the bike where cars do not have tolls and restrictions,” says Iván Villarrubia of En Bici Por Madrid. Cities like Vitoria, Sevilla and Barcelona accumulated 7% of displacements between electric and normal, according to AMBE. Flattering figures for cities without the roots of, for example, Copenhagen (50%) or Amsterdam (24%), where the bike is installed in daily life. “There are people who have bought their own e-bike. They are expensive and it's something you do when you've seen that you're going to use it,” says Villarrubia. “But without BiciMAD or similar services that trial period would not have been possible. Thanks to this many people have discovered its advantages.”
 
“We, at the beginning, did not see clearly the electrical phenomenon. We thought it was a category of product, not a transversal product,” reflects Jon Fernandez, director of Orbea, one of Spain's historic bicycle manufacturers. “But it's a technology that is transforming the industry and the way we do cycling.” Fernández is in Madrid to present his model Gain, an electric that unfolds with ease in city, road and field. It compares the boom of the industry with that one experienced after the release in the early nineties of mountain bike, still hegemonic in sales quota (almost half of the bikes sold today are mountain). A milestone that stirred and widened the market and presented markers that today are given again.
 
“One, the ability to attract new audiences, which we are seeing is enormous,” he reflects. “Other signs of disruption are the birth of ad hoc brands and the participation of actors that no one imagined in the industry.” Among others, manufacturers of electronic components, a sector that has rushed to enter the market considering the potential. The electric part of the new Gain (the engine, the battery, the circuits) has been developed by ebikemotion, a company of the group Nagares, a big reference in automation. “We have found the key to a new segment that did not exist,” says Marco A. de la Serna, product manager of the company. “The possibilities now opened are endless.”
 
Golden chance
 
The constellation of e-bike is spreading worldwide: only in 2016 56 new companies appeared in a sector that is renewing its structure. And due to the offered eases is attracting to an audience that was not attracted by traditional models. “The electric has given access to many new users, older people and lower physical condition that now returns to the bike with enthusiasm,” says Javier Sanz de Andino, commercial director of Unibike, fair held in Madrid to which they have been shown more than 500 signatures and has grown by 16% in number of exhibitors. “Every time the offer is more diverse: we have very specific typologies but also very multi-purpose models,” says the director.
 

viernes, 16 de junio de 2017

Un día en un coche eléctrico / A day in an electric car

Conducir un coche eléctrico aúna comodidad y rentabilidad económica para el usuario junto a una clarísima ventaja para el medio ambiente. Cuantificamos los ahorros que puede aportar sustituir un solo día un coche de combustible fósil por un vehículo eléctrico.
 
 
 

“Adquirir un coche eléctrico es más caro”. ¿Seguro? Si analizamos la compra de manera global, la rentabilidad económica que aporta el día a día inclina clarísimamente la balanza hacia el sistema eléctrico. Junto a ello, no podemos obviar el incontestable factor medioambiental. Más allá de la concienciación, evitar la contaminación ha pasado a ser una obligación para fabricantes y usuarios, y en pocos años lo será aún más.
¿Cuánto podemos ahorrar? Pasemos estos conceptos a cifras, para hacernos una idea más clara de lo que supone escoger un coche eléctrico
Combustible: Según datos aportados por las compañías eléctricas, recargar un coche eléctrico en casa en horario nocturno con tarifa reducida se sitúa en torno a los 1,55 euros cada 100 km, mientras que un coche de combustible fósil supone una media de 7,79 euros cada 100 km. Un día en una ciudad de tamaño mediano-grande puede llegar a suponer a un conductor, según expertos en automoción, recorrer unos 100 km., de modo que el ahorro puede cuantificarse en 6,24 euros diarios.
Tiempo: Uno de los temores de muchos usuarios es el gasto de tiempo en recargar su vehículo eléctrico. Los sistemas de carga rápida, que suelen ser habituales en los puntos de recarga públicos, permiten recuperar en poco tiempo un nivel de autonomía compatible con el día a día. Y si se escoge la modalidad de carga nocturna, este proceso no interferirá con la jornada. Según el modelo, un vehículo eléctrico puede tener una autonomía de 300 km, de modo que el tiempo de recarga no supone un problema para su uso cotidiano.
Medio ambiente: Los coches eléctricos son vehículos de cero emisiones, esto quiere decir que contribuyen decisivamente a mejorar el ambiente en entornos urbanos.
Ruido: Según la OMS, el nivel de confort acústico se sitúa en 55 decibelios A (dBA), y el valor máximo deseable en 65 dBA. Un estudio estadístico de la Universidad de Elche, realizado con 5 millones de datos de inspección de ruido en ITV durante cinco años, establece como media en coches diésel y gasolina 81,865 decibelios, muy por encima de estos límites recomendados por la OMS. Además, añade que se produce un aumento de entre 0,13 y 0,5 dB por año de antigüedad del vehículo. Teniendo esto en cuenta, durante todo el tiempo en que utilicemos el coche de combustión en ciudad a lo largo del día, contribuimos a aumentar la contaminación acústica de la ciudad, lo que no ocurre con los coches eléctricos. Si utilizamos el coche una media de 2 horas diarias, escogiendo el eléctrico estaremos ahorrando a la ciudad 165,73 dBA.
Ahorros en un día de uso de coche eléctrico:
6,24 euros en combustible – 165,73 dBA de ruido – Media aproximada, establecida para 100 km conducidos en ciudad y dos horas de uso

 

Driving an electric car combines comfort and economic profitability for the user along with a clear advantage for the environment. We quantify the savings that can be made by replacing a single day's fossil fuel car with an electric vehicle.
“Purchasing an electric car is more expensive.” Sure? If we check it in a global way, the economic profitability contributed by the day-to-day trend clearly tilts the balance towards the electrical system. Plus, we cannot ignore the undeniable environmental factor. Beyond awareness, avoiding pollution has become an obligation for manufacturers and users, and in a few years will be even more.
How much can we save? Let's move these concepts to figures, to give us a clearer idea of what means choosing an electric car
Fuel: According to data provided by utilities, recharging an electric car at night at a reduced fare is around € 1.55 per 100 km, while a fossil fuel car means an average of 7.79 Euros every 100 km. A day in a medium-large city may mean a driver, according to automotive experts, travel about 100 km, so that savings can be quantified at 6.24 euros per day.
Time: One of the fears of many users is the time spent recharging their electric vehicle. The fast charging systems, which are common in public charging points, allow to recover in a short time a level of autonomy compatible with the day to day. And if the night charge mode is chosen, this process will not interfere with the daytime. According to the model, an electric vehicle can have a range of 300 km, so that the recharging time is not a problem for everyday use.
Environment: Electric cars are zero emissions vehicles, meaning they contribute decisively to improving the environment in urban environments.
Noise: According to OMS, the acoustic comfort level is 55 decibels A (dBA), and the maximum desirable value is 65 dBA. A statistical study of the University of Elche, conducted with 5 million data of noise inspection in ITV during five years, establishes as average in cars diesel and 81,865 decibels, above the limits recommended by the OMS. There is also an increase of between 0.13 and 0.5 dB per year of vehicle age. With this in mind, throughout the time we use the combustion car in the city throughout the day, we contribute to increase noise pollution in the city, which is not the case with electric cars. If we use the car an average of 2 hours a day, choosing the electric will save the city 165.73 dBA.
Savings on one day of electric car use:
6,24 euros in fuel - 165,73 dBA of noise - Approximate average, established for 100 km driven in city and two hours of use

 

miércoles, 31 de mayo de 2017

Los coches que pueden salvar las ciudades / The cars that can save cities

La revolución está ya en marcha. Tanto las ciudades como la industria del automóvil se están poniendo las pilas para un cambio sin precedentes en la movilidad urbana. En realidad, han hecho de la necesidad virtud, pero el cambio es ya imparable. El reto está claro: o cambiamos la forma de movernos o aceptamos, como una cruel fatalidad, que cada vez muera más gente por respirar aire contaminado. Habiendo como hay soluciones para evitarlo, la segunda parte de la premisa resulta del todo inaceptable.





El 80% de la polución urbana se debe al tráfico rodado. Existe desde hace tiempo un amplio consenso sobre la necesidad de un cambio radical en la movilidad. Lo nuevo es que los gobernantes han tomado por fin conciencia de la urgencia de hacerlo y muchas ciudades están aplicando planes para acelerar el proceso.
Hay un dato que explica bien la dimensión del problema: solo el dióxido de nitrógeno (NO2) que emiten los coches, principalmente los diésel, causa en Europa tres veces más muertes que los accidentes de tráfico. Concretamente, 70.000 muertes prematuras al año. Y a eso hay que añadir el CO2 y las partículas. Bruselas estima en 400.000 las muertes prematuras anuales (30.000 de ellas en España) atribuibles a la mala calidad del aire. Nuestro país figura además entre los países que sobrepasan sistemáticamente los límites de contaminación urbana, razón por la cual la Comisión Europea ha amenazado con denunciarla ante el Tribunal de Justicia de la UE.
Si la contaminación figurara como causa de la muerte en el certificado de defunción, hace ya tiempo que hubiéramos exigido medidas drásticas. Pero son muertes camufladas en forma de ictus, infartos de miocardio o insuficiencias respiratorias de causa inespecífica, y cuesta ver la relación. Los datos, sin embargo, son muy claros.
Queramos o no, vamos a tener que cambiar de hábitos y de tecnología. Lo que viene es la movilidad compartida, inteligente y eléctrica. Y viene más rápidamente de lo que se esperaba. Resulta sorprendente lo pronto que la industria del automóvil ha desarrollado soluciones para hacer viable el coche eléctrico. Allí donde hace poco todo eran problemas, ahora todo son promesas. Cuando grandes ciudades como Berlín, Londres o París empezaron a aplicar restricciones de tráfico, muchos le vieron las orejas al lobo. Se ha avanzado más en los últimos cinco años que en los veinte anteriores.
Todas las marcas apuestan ahora por la movilidad eléctrica. La movilidad alternativa es ya una realidad.

 
“La movilidad eléctrica es un paso muy importante, pero no el único. Debe ir acompañado de otros destinados a reducir la presencia de coches en la ciudad”, explica Mercè Vidal, concejal de Movilidad del Ayuntamiento de Barcelona. “Nuestro objetivo es reducir, si es posible a final de 2018, un 30% las emisiones. Un 20% mediante la reducción del número de coches que circulan, y el restante 10% con la sustitución de vehículos que contaminan por otros limpios”. El 40% de la flota de transporte público de Barcelona es ya eléctrico, y también hay autobuses que utilizan gas. Pero el gran desafío es cambiar la movilidad privada.
El 50% de los desplazamientos en coche en las grandes ciudades son de menos de tres kilómetros. No debería resultar difícil organizar formas alternativas de moverse sin grandes costes para los ciudadanos. La movilidad compartida es una de las formas emergentes y la conectividad a través del móvil puede ser de gran ayuda.
La segunda gran revolución será la sustitución de los actuales coches de gasolina y diésel por modelos eléctricos, con una fase transitoria que pasará por los híbridos e híbridos enchufables. “Los eléctricos son muy interesantes para el transporte público y determinados usos urbanos, pero para los particulares, los híbridos que combinan gasolina con una batería eléctrica son una buena solución intermedia”. La progresión en las ventas indica que estos coches son ya muy competitivos tanto en precio como en prestaciones.
Según datos de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), en el primer trimestre de este año se han vendido 12.723 vehículos híbridos, un 99,3% más que en el mismo periodo del año anterior. De eléctricos, en cambio, se vendieron 1.230, un 16,5% más. Entre los dos representan el 3,9% del total del mercado y el 4,4% de los turismos. Estas cifras indican que la tecnología híbrida ha alcanzado ya su punto de madurez, pero tenemos en cuenta lo rápido que se ha desarrollado cuando apenas había estímulos legales. Cabe suponer que las innovaciones en curso también permitirán que el coche eléctrico alcance pronto la madurez.
Cuanto más pequeño es el vehículo, más fácil es la electrificación. Lo cual es muy buena noticia para las ciudades. Mercedes acaba de anunciar para septiembre un Smart eléctrico que tendrá una autonomía de 160 kilómetros y un tiempo de recarga de apenas 20 minutos. Autonomía y tiempo de suministro son los dos elementos clave para que esta opción pueda generalizarse.
Tesla y Nissan lideraron las ventas de coches eléctricos en 2016. A pesar de que ya hace 10 años que Nissan sacó la primera furgoneta eléctrica, esta tecnología presenta todavía algunos inconvenientes. Eso y el precio más elevado explican que apenas represente el 0,2% de las ventas. La autonomía de las baterías alcanza, en condiciones ambientales adversas, unos 100 kilómetros y la recarga no puede decirse que sea rápida: en algunos casos más de tres horas. Otro problema es que, como las actuales baterías se consideran mejorables, pueden quedar rápidamente obsoletas, lo que hace que el valor de reventa sea incierto, y eso retrae a posibles compradores.
Pero los nuevos modelos que acaban de presentarse o se anuncian para los próximos meses ya dan un salto importante. Tienen una autonomía de entre 300 y 400 kilómetros, dependiendo de las condiciones climáticas, y el mecanismo de recarga también es más rápido. Se espera con interés el nuevo Modelo 3 de Tesla, más asequible que los anteriores (31.000 euros) y una autonomía de 400 kilómetros. Tesla abrirá en septiembre su primer concesionario para Europa en la ciudad de Barcelona.
Pero la investigación en curso va más allá. ¿Y si el coche, además de circu­lar con electricidad, pudiera funcionar como acumulador de energía para gastarla en otros usos? Nissan ensaya en Dinamarca la tecnología V2G, el vehicle to grid, conectable a la red. Con este sistema se podría recargar la batería en las horas valle, que es más barata la electricidad, y volcarla a la red o utilizarla para usos domésticos en las horas punta. Este experimento resulta especialmente atractivo. Podría suponer un cambio trascendente, pues ahora los países han de dimensionar las fuentes de producción de electricidad a la demanda de las horas punta.
Para que el coche eléctrico sea una alternativa de movilidad privada es preciso garantizar una completa red de abastecimiento. “Necesitamos ayuda institucional, en primer lugar para renovar el parque móvil, que está muy envejecido, y después para facilitar la incorporación del coche eléctrico. Necesitamos una red completa de suministro, afirma Mikel Palomera, director general de Seat España. “La tecnología ha de mejorar aún, pero se ha de poder ir de Barcelona a Madrid con una parada de 15 minutos para recargar”.
Barcelona tiene tan clara la importancia de este factor que ha habilitado más de 400 puntos de recarga gratuita por toda la ciudad, 16 de ellos de suministro rápido: en 15 minutos se llena el 80% de la batería. “El gran salto se producirá cuando se pueda cargar la batería en los aparcamientos”, señala Mercè Vidal.
“La transformación digital traerá también cambios formidables. El coche será muchas más cosas que un medio de transporte, sobre todo para la gente joven”, añade Mikel Palomera. Puede hacer de oficina, de lugar de descanso, sala de conexión y compra por Internet… La tecnología va a permitir una gran versatilidad. En el futuro podemos pensar incluso en producir coches a la carta, a la medida de cada usuario”.
El director general de Seat constata un cambio de tendencia: “A los jóvenes ya no les importa tanto la velocidad como la conectividad. Quieren un coche conectado y ecológico”. Ese es el futuro. Y añade: “En España tenemos que ser valientes a la hora de liderar los cambios hacia una movilidad distinta. Somos la segunda potencia europea y la octava del mundo en producción de automóviles, así que tenemos mucho que decir al respecto”.
Entretanto, todavía hay algo que se puede hacer, que no depende de la innovación tecnológica y que también puede mejorar la calidad del aire: renovar el parque móvil. La antigüedad media es ahora de 12 años, lo cual significa que hay coches que tienen más de 20. Solo en la ciudad de Barcelona, unos 30.000. Sus tubos de escape son auténticas chimeneas. Afortunadamente, en los últimos años también el motor de combustión ha mejorado. Los coches nuevos contaminan, pero mucho menos. Para hacerse una idea: un coche matriculado en 1996 emite tantas partículas como 36 de los matriculados en 2016. Una moto vieja contamina lo mismo que 16 nuevas. Por eso, muchas ciudades han empezado a imponer restricciones para los coches más antiguos. En el área metropolitana de Barcelona, una nueva normativa prohíbe circular a los coches de más de 20 años cuando la contaminación exceda ciertos límites y de forma permanente a partir de 2019. Madrid ha tomado la misma decisión, pero ha retrasado la prohibición permanente a 2025. En ambos casos, la decisión va acompañada de medidas para favorecer el transporte público. En el área de Barcelona, por ejemplo, los propietarios que se desprendan de un coche antiguo y no compren otro, tendrán transporte público gratuito durante tres años. En el caso de Madrid, que se propone reducir un 20% las emisiones en 2020, el plan incluye ampliar el servicio público de bicicletas eléctricas y crear 12 aparcamientos disuasorios para evitar la congestión del centro de la ciudad.
Está claro que el diésel tiene los días contados, y es una incongruencia que se anuncien planes para reducir las emisiones y se siga bonificando fiscalmente este tipo de combustible. El escándalo de los excesos de emisión ha sido la puntilla. La reacción de Volkswagen tras el escándalo que supuso descubrir que había trucado los sistemas de medición de emisiones es altamente sintomática: de aquí a 2025 las marcas del grupo sacarán al mercado 30 modelos de coches eléctricos.

 
Pero cuidado, todo esto son buenas noticias para las ciudades, aunque eso no significa que los nuevos coches no contaminen. Los eléctricos no contaminan en el lugar por el que circulan, y eso es un gran avance para las aglomeraciones urbanas donde se concentra la mayor parte de la población. Pero la energía que los mueve sí que puede contaminar. Depende del origen de esa electricidad. Si se ha producido con carbón, aunque sea eléctrico, puede llegar a contaminar más que si se moviera con gasolina o con diésel. Solo que la contaminación se concentrará en el lugar donde se encuentre la central.
No es lo mismo que el coche se alimente con electricidad procedente de una central nuclear o un parque eólico, que con energía de una central térmica o de ciclo combinado. Un estudio publicado por Bloomberg indicaba que un coche eléctrico que recargue en Francia emitirá 13 veces menos que si lo hace en Alemania. Eso es debido a que en Francia la mayor parte de la electricidad es de origen nuclear, que no produce emisiones, mientras que en Alemania, tras el apagón nuclear de 2011, la energía se obtiene de otras fuentes, algunas muy contaminantes. De ello se desprende que la apuesta del cambio de movilidad debe ir acompañada de medidas destinadas a promover las energías renovables.
No es la primera vez que las ciudades afrontan retos de esta envergadura. Las fachadas ennegrecidas de Madrid o Barcelona eran un síntoma de lo enfermas de contaminación que estaban. El denso smog de Londres mataba a miles de personas cada año. Hubo que tomar medidas drásticas: se eliminaron las calefacciones de carbón, se electrificaron los trenes, se soterraron las vías y se cerraron o trasladaron miles de industrias contaminantes. Ahora toca eliminar el carbón del transporte y cambiar la movilidad. La previsión es que en 2030 los coches limpios superen el 30% del porque móvil, pero nada impide avanzar más rápido.
¿Es posible acelerar el proceso? Por supuesto. Noruega, con una potente industria petrolera, se ha propuesto que en 2025 todos los coches que se compren sean híbridos o eléctricos. Gracias a los incentivos, el 37% de los vehículos que se vendieron en enero pasado eran eléctricos y las autoridades esperan superar el 50% el próximo año. Y China se ha propuesto limpiar sus ciudades con una nueva normativa según la cual el 12% de los coches que se produzcan han de ser eléctricos y todos los nuevos aparcamientos han de incorporar sistemas de recarga.
Estamos solo al principio de esta revolución, pero es imparable.

 

 

The revolution is on. Both cities and the automotive industry are working hard for an unprecedented shift in urban mobility. In fact, they made needs become virtue, but change is already unstoppable. The challenge is clear: either we change the way we move or we accept, as a cruel fate, that more people due to polluted air. There are solutions to avoid it, so the second part of the premise is totally unacceptable.


80% of urban pollution comes from traffic. There has long been a broad consensus on the need for radical change in mobility. What is new is that the rulers have finally become aware of the urgency of doing so and many cities are implementing plans to accelerate the process.

There is a fact that explains the dimension of the problem: only the nitrogen dioxide (NO2) emitted by cars, mainly diesel, causes in Europe three times more deaths than traffic accidents. Specifically, 70,000 premature deaths per year. And to that must be added CO2 and particles. Brussels estimates 400,000 deaths annually (30,000 of them in Spain) attributable to poor air quality. Our country is also among the countries that systematically exceed the limits of urban pollution, which is why the European Commission has threatened to report it to the EU Court of Justice.

If the pollution were reported as cause of death, we would demand extreme measures for some time. But they are camouflaged deaths in the form of

stroke, myocardial infarctions or illness of nonspecific cause, and it is difficult to link. The data, however, are very clear.

Whether we want it or not, we're going to have to change habits and technology. What is coming is shared, intelligent and electric mobility. And it comes faster than expected. It is surprising how soon the car industry has developed solutions to make the electric car viable. There where all were problems were recently, everything is now promises. When large cities such as Berlin, London or Paris began to apply traffic restrictions, many saw the wolf's ears. There has been more progress in the last five years than in the previous twenty.

All brands are now supporting electric mobility. Alternative mobility is already a reality.

"Electric mobility is a very important step, but not the only one. It must be accompanied by others designed to reduce the presence of cars in the city," explains Mercè Vidal, Councilor for Mobility of Barcelona City Council. "Our goal is to reduce, if possible by the end of 2018, 30% emissions. 20% by reducing the number of cars that circulate, and the remaining 10% by replacing vehicles that pollute with clean ones. " 40% of Barcelona's public transport fleet is already electric, and there are also buses that use gas. But the big challenge is to change private mobility.

The 50% of the displacements by car in the big cities are three kilometers long or less. It should not be difficult to organize alternative ways of moving at great cost to citizens. Shared mobility is one of the emerging forms and connectivity through the mobile can be a great help.

The second major revolution will be the replacement of existing gasoline and diesel cars by electric models, with a transitional phase that will pass through hybrids and plug-in hybrids. "Trams are very interesting for public transportation and certain urban uses, but for individuals, hybrids that combine gasoline with an electric battery are a good compromise." The progression in sales indicates that these cars are already very competitive in both price and performance.

According to data from the Spanish Association of Manufacturers of Automobiles and Trucks (Anfac), 12,723 hybrid vehicles were sold in the first quarter of this year, 99.3% more than in the same period of the previous year. On the other hand (electric), 1,230 were sold, a 16.5% more. Between the two they represent the 3,9% of the total of the market and the 4,4% of the cars. These figures indicate that hybrid technology has reached maturity, but we take into account how fast it has developed when there were hardly any legal stimuli. It can be assumed that the innovations in progress will also allow the electric car to reach maturity soon.

The smaller the vehicle, the easier the electrification. Good news for cities. Mercedes has just announced for September an electric Smart that will have a range of 160 kilometers and a recharge time of just 20 minutes. Autonomy and delivery time are the two key elements for this option to be generalized.

Tesla and Nissan led the sales of electric cars in 2016. Despite the fact that it was 10 years ago that Nissan took out the first electric van, this technology still has some drawbacks, added to the higher price are the reason for barely 0.2% of sales. The battery autonomy reaches, in adverse environmental conditions, about 100 kilometers and the recharge cannot be said to be rapid: in some cases more than three hours. Another problem is that, as current batteries are considered upgradeable, they can quickly become obsolete, which makes the resale value uncertain, and retracting potential buyers.

But the new models that have just appeared or are announced for the coming months are already taking a major leap. They have an autonomy of between 300 and 400 kilometers, depending on the climatic conditions, and the mechanism of recharge is also faster. The new Model 3 of Tesla is expected with interest, more affordable than the previous (31,000 euros) and autonomy of 400 kilometers. Tesla will open in September its first dealership for Europe in the city of Barcelona.

Ongoing research goes further. What about if the car, besides circulating with electricity, could function as an energy storage device for other uses? Nissan tests in Denmark the V2G technology, the vehicle to grid, connectable to the network. With this system you could recharge the battery in the valley hours, which is cheaper electricity, and dump it to the grid or use it for domestic uses at peak times. This experiment is particularly attractive. It could be a significant change, since countries now have to measure the sources of electricity production at peak demand.

In order to let electric car be an alternative for private mobility, a complete supply network must be guaranteed. "We need institutional help, first to renew the mobile park, which is very old, and then to make easy the incorporation of the electric car. We need a complete supply network, says Mikel Palomera, CEO of Seat Spain. "The technology has to improve yet, but we must be able to go from Barcelona to Madrid with a 15-minute stop to recharge."

Barcelona underlines the importance of this factor that has enabled more than 400 free charging points throughout the city, 16 of them fast delivery: in 15 minutes 80% of the battery is full. "The big bang will arrive when you can charge the battery in the parking lots," says Mercè Vidal.

"Digital transformation will also bring formidable changes. The car will mean more things than a transport, especially for young people, "adds Mikel Palomera.  ... The technology will allow a great versatility. In the future we can even think of producing cars on demand, tailored to each user. "

The CEO of Seat notes a change of trend: "Young people no longer care about speed as much as connectivity. They want a connected, eco-friendly car. " That is the future. And he adds: "In Spain we have to be brave in leading the changes towards a different mobility. We are the second European power and the eighth in the world in car production, so we have a lot to say about it. "

Meanwhile, there is still something that can be done that does not depend on technological innovation and that can also improve air quality: renew the fleet. The average antiquity is now 12 years, which means that there are cars that have more than 20. Only in the city of Barcelona, about 30,000. Their exhaust pipes are authentic fireplaces. Fortunately, in recent years also the combustion engine has improved. New cars pollute, but  less than before. To get an idea: a car registered in 1996 emits as many particles as 36 of those enrolled in 2016. An old motorcycle contaminates the same as 16 new ones. That is why many cities have begun to impose restrictions on older cars. In the metropolitan area of Barcelona, a new law prohibits the circulation of cars over 20 years old when pollution exceeds certain limits and permanently after 2019. Madrid has made the same decision but has delayed the permanent ban in 2025 In both cases, the decision is accompanied by measures to favor public transport. In the Barcelona area, for example, owners who leave an old car and not buy another, will have free public transport for three years. In the case of Madrid, which aims to reduce emissions by 20% by 2020, the plan includes expanding the public service of electric bicycles and creating 12 deterrents to avoid congestion in the city center.

It is clear that diesel is dying, and it makes no sense that plans to reduce emissions are announced while diesel is still  subsidized. The scandal of excess emissions has reached the top. The reaction of Volkswagen after the scandal that supposed to discover  the systems of measurement of emissions trick is highly symptomatic: by 2025 the marks of the group will bring to the market 30 models of electric cars.

Beware! Despite the good news for cities, they do not mean that new cars do not pollute. The trams do not pollute the place where they circulate, and that is a great advance for the urban agglomerations where the majority of the population is concentrated. But the energy that moves them could pollute. It depends on the source of that electricity. If it has been produced with coal, even if it is electric, it could contaminate more than if it were moved with gasoline or with diesel. Only the pollution will be concentrated in the place where the plant is located.

It is not the same a car  powered by electricity from a nuclear power station or from a wind farm, than with power from a thermal or combined cycle power station. A study published by Bloomberg indicated that an electric car that recharges in France will emit 13 times less than if it does in Germany. That is because in France most of the electricity is of nuclear origin, that does not produce emissions, whereas in Germany, after the nuclear blackout of 2011, the energy is obtained from other sources, some very polluting. It follows that the commitment to change in mobility must be accompanied by measures to promote renewable energy.

It is not the first time that cities face challenges this magnitude. The blackened facades of Madrid or Barcelona were a symptom of how polluted they are. The dense smog of London killed thousands of people every year. Drastic measures had to be taken: coal heating was eliminated, trains were electrified, roads were blocked and thousands of polluting industries were closed or moved. Now it is time to remove the coal from the transport and change the mobility. The forecast is that in 2030 clean cars exceed 30% of the fleet, but nothing prevents progress faster.

Is it possible to speed up the process? Of course. Norway, with a strong oil industry,  has proposed that by 2025 all the cars that were bought would be hybrids or electric. Thanks to the incentives, 37% of vehicles sold in January were electric and authorities expect to exceed 50% next year. And China has proposed to clean its cities with a new regulation according to which 12% of the cars that are produced have to be electric and all the new car parks have to incorporate systems of recharge.

We are only at the beginning of this revolution, but it is unstoppable.

 

viernes, 10 de marzo de 2017

España necesita 300.000 coches eléctricos en 2020 para luchar contra el cambio climático / Spain needs 300,000 electric cars in 2020 to fight global warming

En España deberían circular 300.000 coches eléctricos en 2020. En 2025, entre 1,2 y dos millones. En 2030, entre 4,4 y seis. Es lo que tendría que ocurrir con el transporte de pasajeros si España quiere cumplir con los compromisos ante la Unión Europea de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, según un estudio de la consultora Deloitte. El informe estima que para cumplir con esas metas se requerirá una inversión de unos 650 millones de euros anuales hasta 2030 (para incentivos y puntos de recarga). En 2015 circulaban solo 6.500 vehículos de este tipo en nuestro país y el Gobierno apenas ha destinado 40 millones de euros en incentivos para coches eléctricos desde 2009.


 
Cuando se habla de la lucha contra el cambio climático se suele pensar en chimeneas humeantes y centrales térmicas que emplean el carbón para generar electricidad. Pero no en tubos de escape. Sin embargo, el sector del transporte (además de desencadenar otros problemas de contaminación) supone alrededor del 25% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la actividad económica en España. “Se ha puesto mucho el foco en la generación eléctrica limpia y no se ha puesto en el transporte”, señala uno de los autores del informe.
El pasado año, casi un 40% de la electricidad generada en nuestro país provino de energías limpias, fundamentalmente hidráulica y eólica. Sin embargo, los coches eléctricos e híbridos enchufables siguen siendo algo residual: solo se vendieron en España 4.750 vehículos de este tipo en 2016, lo que supuso apenas el 0,4% de todos los matriculados. 
Pero si España quiere cumplir con sus compromisos internacionales en la lucha contra el cambio climático, el sector del transporte también se debe descarbonizar. Nuestro país, como el resto de los miembros de la Unión Europea, está obligado a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero entre un 80% y un 95% en 2050. 
El informe pone el foco en el desarrollo del vehículo eléctrico como una vía para cumplir con esos acuerdos internacionales. “Para el año 2020 se necesita llegar a un parque de entre 200.000 y 300.000 vehículos eléctricos e híbridos enchufables para garantizar en el medio plazo el cumplimiento de los objetivos medioambientales”, señala el informe. Se requeriría que el 5% de los coches que se vendan sean eléctricos de aquí hasta 2020, frente al 0,4% del pasado año.
El porcentaje y el número total tendrían que aumentar significativamente en los siguientes años: entre 1,2 y dos millones en 2025 y entre 4,4 y seis millones en 2030. Que se ofrezca una horquilla tan amplia de los coches eléctricos que tienen de circular se debe a que Deloitte toma varios escenarios de implantación relacionados con el cambio de hábitos respecto a la movilidad. Estos escenarios están condicionados por el desarrollo del coche autónomo y compartido.
En todo caso, el informe apunta a que en 2025 entre el 30% y el 35% de los coches que se vendan deberán ser eléctricos. En 2030, la cuota deberá ser ya entre 50% y el 60%. Y “no debería venderse ningún vehículo con motor de combustión interna a partir de 2040”, señala el estudio.
Puntos de recarga
Para descarbonizar el transporte de pasajeros, la consultora estima que se necesitan entre 6.000 y 11.000 millones de euros de inversión hasta 2030, lo que supone de media unos 650 millones al año. Este dinero se emplearía en incentivos, para hacer más atractivos los vehículos limpios, y en crear una red de recarga.
 
 
La falta de una infraestructura de recarga es una de las principales trabas para la implantación de los coches eléctricos.
Incentivos
La falta de incentivos es otra de las trabas a la implantación de estos coches en España. Sin tener en cuenta las ayudas públicas, los vehículos eléctricos son en nuestro país entre un 5% y un 24% más caros que los convencionales. En los países con una apuesta clara por este tipo de movilidad, esa brecha se soluciona con las ayudas públicas. En Noruega, el 23% de los turismos que se venden cada año son ya eléctricos.
Restricciones a los convencionales
En el informe también se plantean recomendaciones para hacer más atractiva la compra de los vehículos limpios. Por ejemplo, “que los vehículos convencionales no puedan circular por el centro de las ciudades a partir de 2025”. Es una medida que ya están planteando grandes ciudades del mundo. Barcelona, por ejemplo, acaba de anunciar el veto a los coches más antiguos, y por lo tanto más contaminantes, a partir de 2019.
También se plantea que los incentivos se dirijan “a los segmentos más relevantes del mercado, no solo a usuarios particulares, sino también a vehículos de flotas o usuarios profesionales”. Y que se den “facilidades” como el “acceso a aparcamiento en el centro de las ciudades, aparcamiento gratuito, carriles prioritarios...”. Y el informe propone “mecanismos de mandato y control”. “Alemania, Noruega y Holanda están ya discutiendo la prohibición de ventas de vehículos convencionales en 2025-2030”, se añade.


300,000 electric cars should be driven through Spanish streets in 2020. In 2025, between 1.2 and 2 million. In 2030, between 4.4 and six. It is what should happen with the transport of passengers if Spain wants to fulfill the commitments with the European Union to reduce emissions of greenhouse gases, according to a study of the consultancy Deloitte. The report estimates that meeting these targets will require an investment of 650 million euros per year until 2030 (for incentives and recharging points). In 2015 only 6,500 vehicles of this type circulated in our country and the Government has just allocated since 2009 40 million euros in incentives for electric cars.
Speaking about global warming lead us to think of smokestacks and thermal power stations that use coal to generate electricity. But not in exhaust pipes. However, the transport sector (in addition to other triggering pollution problems) accounts for around 25% of all greenhouse gas emissions from economic activity in Spain. “There has been a lot of focus on clean electricity generation and it has not been put into transport”, says one of the report's authors.
Last year, almost 40% of the electricity generated in our country came from clean energy, mainly hydro and wind. However, electric and plug-in hybrid cars are still somewhat residual: only 4,750 vehicles of this type were sold in Spain in 2016, accounting for only 0.4% of all registered.
But if Spain wants to respect its international commitments against global warming, the transport sector must also being decarbonize. Our country, like the rest of the European Union, is forced to reduce its greenhouse gas emissions by 80-95% by 2050.
The report focuses on the development of the electric vehicle as a way to comply with these international agreements. “By the year 2020 you need to reach a park of between 200,000 and 300,000 electric vehicles and plug-in hybrids to ensure in the medium term the fulfillment of environmental objectives”, the report said. It would require 5% of cars sold to be electric by 2020, compared to 0.4% last year.
The percentage and total number should increase significantly in the following years: between 1.2 and 2 million in 2025 and between 4,4 and 6 million in 2030. That such a wide fork of the electric cars that have to circulate is due to several implementation scenarios related to the change of habits regarding mobility by Deloitte. These scenarios are conditioned by the development of the autonomous and shared car.
In any case, the report points out that in 2025 between 30% and 35% of sold cars should be electric. By 2030, the quota should be between 50% and 60%. And “should not be sold any vehicle with internal combustion engine from 2040”, the research said.
Charging points
To decarbonise passenger transport, the consultant estimates that between 6,000 and 11,000 million euros of investment are needed until 2030, which means an average of about 650 million a year. This money would be used in incentives, to make cleaner vehicles more attractive, and to create a recharge network.
The lack of a charging infrastructure is one of the main obstacles to the implementation of electric cars.
Incentives
The lack of incentives is another obstacle to the implementation of these cars in Spain. Without taking into account public aid, electric vehicles are in our country between 5% and 24% more expensive than conventional ones. In countries with a clear commitment to this type of mobility, this gap is solved with public aid. In Norway, 23% of sold cars each year are already electric.
Restrictions to Conventional
The report also reccomends measures for purchasing clean vehicles in a more attractive way. For example, "conventional vehicles cannot circulate through the center of cities from 2025". It is a measure that are already raising big cities around the world. Barcelona, for example, has just announced the veto to the oldest cars, and therefore more polluting, as of 2019.
It is also suggested that the incentives are directed “to the most relevant segments of the market, not only to private users, but also to fleet vehicles or professional users”. And to give “facilities” such as “access to parking in the center of cities, free parking, priority lanes ...” And the report proposes “mechanisms of mandate and control”. “Germany, Norway and the Netherlands are already discussing the ban on conventional vehicle sales in 2025-2030”, it adds.