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jueves, 28 de septiembre de 2017

Coche eléctrico: ¿se va a adelantar su llegada después de lo visto en Frankfurt? / Will electric car arrival advanced after Frankfurt Motor Show?

El Salón de Frankfurt 2017 cerró recientemente sus puertas tras haberse convertido durante unos días en el epicentro de la industria del automóvil. Y como vienen siendo habitual en los últimos salones, los coches eléctricos e híbridos han sido los verdaderos protagonistas.
 
Muchos estaban convencidos de que lo de los coches eléctricos nunca llegaría a cuajar, que su tecnología todavía no estaba lo suficientemente madura como para que se llegaran a convertir en una opción razonable para aquellos que están mirando qué vehículo comprar. Pero la realidad es que aunque todavía les queda camino por recorrer, ya representan una parte importante del pastel de ventas tanto en España como en Europa.
 
La prueba está en los datos de matriculaciones, ya que durante los primeros ocho meses del año los coches eléctricos han registrado un incremento en las cifras de ventas del 49% en comparación con mismo periodo del año 2016. Y si añadimos los híbridos e híbridos enchufables a la ecuación, ese porcentaje se crece hasta el 83,9%. Si atendemos al total absoluto de matriculaciones de vehículos nuevos, veremos que representan ya una cuota de mercado del 4,1% (frente al 2,6% del 2016).
 

 
 
Pero si no te convencemos con su éxito comercial, hay otros factores que indican que los coches eléctricos han llegado para quedarse, como el hecho de que su protagonismo y el de otros automóviles con sistemas de propulsión alternativos esté siendo absoluto en los diferentes salones del automóvil que se celebran por todo el mundo. Con echar un vistazo a las novedades del Salón de Frankfurt 2017, que cerró sus puertas hace tan solo unos días, te darás cuenta que las novedades de híbridos y eléctricos son prácticamente mayoría.
 
En el Salón de Frankfurt 2017 hemos visto híbridos que pronto llegarán a los concesionarios (como el Honda CR-V Hybrid Concept o el BMW X7 iPerformance Concept) y también eléctricos que pronto estarán entre nosotros (como el Mercedes EQ A Concept o el Mini Electric Concept). La apuesta de las marcas por los coches eléctricos e híbridos es clara y cada vez más fabricantes se suman al carro.
 
Una circunstancia que responde no solo a lo que está demandando el mercado, también a las cada vez más restrictivas normativas anticontaminación y más concretamente, a las futuras restricciones de los vehículos más contaminantes, en especial de los diésel. Ciudades como Madrid ya han anunciado que cierran el tráfico en el centro en 2018, por donde solo podrán circular los residentes, los vehículos de carga y descarga, el transporte público y coches eléctricos. Y no es la única gran urbe europea que ha declarado la guerra a los automóviles que más polución generan.
 
Otra explicación para aclarar por qué los vehículos eléctricos cada vez tiene más presencia es que hay más variedad entre la que elegir, pero sobre todo, porque comienzan a ofrecer unas autonomías lo suficientemente amplias para que aquellos que veían en este punto su principal hándicap. En el caso del nuevo Volkswagen e-Golf, por ejemplo, la autonomía aumenta de 190 a 300 kilómetros.
 
El nuevo Nissan Leaf, el sustituto del que es el coche eléctrico más vendido en todo el mundo, alcanza ahora una autonomía entre cargas de 380 kilómetros. Esto representa un incremento mínimo de 130 km en el alcance en comparación con su predecesor. Los nuevos BMW i3 y BMW i3S ofrecen entre 290 y 300 km de autonomía. El Renault Zoe 40, con su batería de 41 kWh, anuncia una autonomía de 400 kilómetros.  Y el exitoso y esperado Tesla Model 3 promete proporcionar entre 354 y 499 km de alcance en función de la variante escogida.
 
 
 
 
Pero ojo, que no todo es tan bueno como parece. Todavía hay una serie de dificultades u obstáculos con los que te puedes topar a la hora de decidirte a comprar un automóvil eléctrico. ¿El principal problema? Su precio. Aunque expertos en la materia prevén que sus precios desciendan entre 2020 y 2025 a niveles similares a los un turismo tradicional equipado con un propulsor de combustión interna, sea diésel o gasolina, actualmente siguen resultando comparativamente caros.
 
Especialmente si tenemos en cuenta los factores que limitan su utilización, como la autonomía, lo que para algunos usuarios implicaría tener que disponer de dos vehículos (un eléctrico y otro convencional) para poder cubrir todas sus necesidades de desplazamientos. Pero como cada vez ofrecen alcances mayores, este hándicap nos lleva al siguiente: la falta de infraestructuras para la carga de coches eléctricos.
 
Nuestra geografía está plagada de estaciones de servicio, de gasolineras en las que puedes llenar el depósito en cuestión de minutos. Una cifra que supera con creces el número de estaciones de carga, que no solo siguen siendo escasas, es que además en muchos casos te puedes encontrar con que no están operativas.
 
 
The Frankfurt Motor Show 2017 recently closed its doors after becoming the epicenter of the automotive industry for a few days. And as usual in the last times, electric and hybrid cars have been the real protagonists.
 
Many were convinced that electric cars would never come to fruition, that their technology was not yet mature enough for becoming a reasonable choice for those who are choosing a new vehicle. But the reality is that although they still have a way to go, they already represent an important part of the sales in Spain and Europe.
 
The proof is in the registration data, during the first eight months of the year the electric cars have registered an increase in the sales figures of 49% compared to the same period of the year 2016. And if we add the hybrids and plug-in hybrids to the equation, that percentage grows to 83.9%. If we look at the total amount of new vehicle registrations, we will see that they already represent a market share of 4.1% (compared to 2.6% in 2016).
 
But if we do not convince you with your commercial success, there are other factors that electric cars are here to stay, such as the fact that its protagonist amongst other cars with alternative propulsion systems is being absolute in the different salons of the automobile which are celebrated all over the world. With a look at the news of the Frankfurt Motor Show 2017, which closed its doors only a few days ago, you will realize that the novelties of hybrids and electric are practically the majority.
 
In the Frankfurt Motor Show 2017 we have seen hybrids that will soon reach the dealers (such as the Honda CR-V Hybrid Concept or the BMW X7 iPerformance Concept) and also electric cars that will soon be among us (such as the Mercedes EQ A Concept or the Mini Electric Concept). The bet of brands for electric and hybrid cars is clear and more and more manufacturers are joining the initiative.
 
A circumstance that responds not only to what the market is demanding, but also to the ever more stringent anti-pollution regulations and, more specifically, to future restrictions on the most polluting vehicles, especially diesel. Cities like Madrid have already announced that they close the traffic in the center in 2018, where only residents, vehicles of loading and unloading, public transport and electric cars could go on. And it is not the only great European city that has declared war on cars that generate more pollution.
 
Another explanation to clarify why electric vehicles have more relevance is the variety to choose, but above all, the beginning to offer autonomies broad enough for those who saw their main handicap at this point. In the case of the new Volkswagen e-Golf, for example, the autonomy increases from 190 to 300 kilometers.
 
The new Nissan Leaf, the replacement for the best-selling electric car in the world, now reaches a range of 380 kilometers. This represents a minimum increase of 130 km in range compared to its predecessor. The new BMW i3 and BMW i3S offer between 290 and 300 km of autonomy. The Renault Zoe 40, with its battery of 41 kWh, announces a range of 400 kilometers. And the successful and long-awaited Tesla Model 3 promises to deliver between 354 and 499 km range depending on the variant chosen.
 
Beware, not everything is as good as it looks. There are still a number of difficulties or obstacles you may encounter when deciding to buy an electric car. The main problem? Its price. Although experts predict that their prices will fall between 2020 and 2025 at levels similar to traditional tourism equipped with an internal combustion engine, whether diesel or gasoline, they are still expensive in comparison.
 
Especially if we take into account the factors that limit its use, such as autonomy, which for some users would imply having two vehicles (one electric and one conventional) in order to cover all their needs. But each time they offer greater reaches, so this handicap takes us to the following one: the lack of infrastructures for the charge of electric cars.
 
Our geography is plenty of service stations, gas stations where you can fill the tank in minutes. A figure that far exceeds the number of charging stations, which not only remain scarce, is that in many cases you may find that they are not operational.
 

jueves, 20 de julio de 2017

La revolución del coche eléctrico se acelera / The electric car revolution is unstoppable

Uno de los temas cruciales en el mundo del automóvil se resume una pregunta que todos nos hacemos: ¿cuándo será el coche eléctrico líder en ventas? Tenemos la respuesta.
 
Un nuevo informe de la agencia Bloomberg New Energy Finance, especializada en las empresas y negocios relacionados con las nuevas energías, asegura que el coche eléctrico acaparará el mercado automovilístico mucho antes de lo que esperamos. BNEF estudia las tendencias del mercado de coches eléctricos y ya en 2016 predijo que para el año 2040 el 25% del mercado mundial sería para los modelos equipados con sistemas eléctricos, tanto puros como híbridos. Ahora, un nuevo informe, incrementa todavía más esta cifra.
 
Los analistas de BNEF aseguran en un nuevo informe que para el año 2040, del total de coches vendidos en todo el planeta, el 54% serán eléctricos. Por supuesto, cabe lugar para el escepticismo, y nos preguntamos cómo será posible que para entonces el coche eléctrico alcance más de la mitad de cuota del mercado si en la actualidad apenas roza el 3% de las ventas. La respuesta la encontramos en los bajos de los vehículos, en sus baterías y su coste.
 
La revolución del coche eléctrico se basa en la reducción de los costes de producción de las baterías de ion-litio, ya que hoy en día se han reducido los costes de producción por kWh en un 73% respecto a los costes del año 2010, cuando apenas unos años atrás el cambio de tendencia en el mercado se estaba gestando. Siguiendo esta tendencia, para el año 2030 el precio de las baterías será un 70% inferior a los actuales, lo que convertirá el coche eléctrico en un medio de transporte mucho más atractivo y asequible de lo que es hoy en día.
 
Pero aquí no termina la cosa. Para el año 2040, los coches eléctricos no solamente costarán lo mismo o menos que los propulsados por motores de combustión, sino que además el hecho de que los eléctricos empleen muchísimos menos componentes los convierten en máquinas más sencillas y baratas de mantener, por no mencionar su tremenda fiabilidad. ¿Pero cuando será una realidad el esperado punto de inflexión donde los eléctricos superen los coches tradicionales?
 
El informe de la agencia Bloomberg va mucho más allá, con previsiones de que el coche eléctrico acapare dos tercios del mercado europeo dentro de poco más de veinte años. Para 2040, se espera que en Europa el coche eléctrico tenga una presencia del 67% de las ventas. Para el mercado de Estados Unidos la cuota de mercado "electrificada" será del 58% y para China del 51%.
 
 
 
 
 
 
One of the crucial issues in the automotive world is a question we all ask ourselves: when will the electric car be the leader in sales? We have the answer.
 
A new report from Bloomberg New Energy Finance, which is expert in companies and businesses related to new energy, says that the electric car will hold up the automotive market much sooner than we expect. BNEF studies trends in the electric car market and in 2016 predicted that in 2040, 25% of the world market will consist in models equipped with both pure and hybrid electric systems. Now, a new report further increases this figure.
 
BNEF analysts say in a new report that in 2040, of the total number of cars sold worldwide, 54% will be electric. Of course, there is room for skepticism, and we wonder how it will be possible that by then the electric car will reach more than half the market share if it is currently 3% of sales. The answer is found in their batteries and their cost.
 
The electric car revolution is based on the reduction of the production costs of lithium-ion batteries, since today production costs per kWh have been a 73% reduced compared to the costs of 2010, when just a few years ago the trend change in the market was brewing. Following this trend, by 2030 the price of batteries will be 70% lower than the current, which will make the electric car in a mode of transport much more attractive and affordable than it is today.
 
But this does not end here. In 2040, electric cars will not only cost the same or less than those driven by combustion engines, but also the fact that electric cars use a lot fewer components make them machines easier and cheaper to maintain, not to mention Its tremendous reliability. But when will the expected turning point where the electric cars surpass traditional cars become real?
 
The Bloomberg report goes much further, with forecasts that the electric car will take over two-thirds of the European market in just over twenty years. By 2040, it is expected that in Europe the electric car will have a presence of 67% of sales. For the United States market, the "electrified" market share will be 58% and for China 51%.
 

viernes, 14 de julio de 2017

Los Gobiernos se suben al coche eléctrico / Governments get on the electric car

Francia propone el año 2040 como límite para acabar con los vehículos contaminantes. Noruega lo fijó en 2025.
 
Los automóviles diésel y gasolina están en una encrucijada. El Acuerdo de París contra el cambio climático exige una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en los países miembros de entre un 80% y un 95% para 2050. Y los Gobiernos que se comprometieron a luchar contra la contaminación ven en los vehículos que funcionan con combustibles fósiles una losa en la senda de reducciones y se empiezan a subir al coche eléctrico. Francia ha sido el último en proponer una fecha límite para acabar con la venta de automóviles con combustibles fósiles: 2040. Antes lo habían hecho Noruega (2025), India (2030) y Alemania (con el objetivo de tener un millón de automóviles limpios en circulación para 2020). España, de momento, no ha sido tan ambicioso. Pese a los avances, al ritmo actual el parque de automóviles no alcanzará los objetivos pactados.
 
 
 

 
 
El ministro francés de Medio Ambiente, Nicolas Hulot, lanzó el órdago el jueves: en Francia se dejarán de vender coches que usen gasolina o diésel en 2040. Y quiere que no sea solo cosa de su país. “El Gobierno tomará la iniciativa de proponer, a nivel europeo, una nueva norma euro ambiciosa y fijar el objetivo de poner fin a la venta de coches que emitan gases en 2040”. Ante la falta de detalles sobre cómo piensa conseguir ese objetivo, el anuncio se ha visto más como una señal política a nivel internacional que como un plan legislativo. La iniciativa es solo una declaración de intenciones, aunque Hulot añade que "reunirá una coalición de países para promover este objetivo".
 
Algunos ecologistas lamentan la lejanía temporal y el sector automovilístico lo ha recibido sin excesiva alarma. Efectivamente 2040 queda lejos y, en todo caso, el proceso de innovación tecnológica ya lleva a un mundo con coches propulsados por energías limpias. Además, el objetivo de que la movilidad en Francia sea limpia también se ve lejano. Solo el 1,46% de su parque automóvil en 2016 funciona solo con batería eléctrica o híbridos enchufables, según un informe de la Agencia Internacional de la Energía.
 
Aunque sean solo palabras, el mensaje francés se une a la tendencia de Gobiernos e incluso de empresas que aseguran que quieren acabar con los motores diésel y gasolina en los próximos años. Los fabricantes aseguran que son conscientes de que el futuro está en los coches eléctricos. En algunos casos, incluso autónomos. Las principales marcas ya se fijan un objetivo de venta de vehículos eléctricos: Volkswagen, el 50% en 2030 y Mercedes, más de un 20% para 2025. Volvo Cars, por su parte, anunció este miércoles que solo lanzará al mercado modelos eléctricos o híbridos a partir de 2019. Eso sí: el corte no será radical. Los modelos nuevos serán limpios, pero las cadenas de montaje seguirán produciendo los diésel y gasolina que haya en cartera.
 
Noruega lidera el cambio
 
Noruega es el referente en el cambio de vehículos de combustión hacía los eléctricos. Según el último informe de la Agencia Internacional de la Energía, casi uno de cada tres coches en el país nórdico es eléctrico o híbrido enchufable (un 28,76%). El objetivo marcado por el Gobierno es acabar con la compraventa de automóviles diésel y gasolina en 2025. ¿Cómo se consigue esto? Ellos han apostado por políticas económicas: exención del IVA (25% en Noruega), del impuesto de matriculación, del pago de peajes y de aparcamiento.
 
 
 
 
 
 
En porcentaje triunfa Noruega, pero en números absolutos el rey de los eléctricos es China, donde había 648.770 vehículos eléctricos o híbridos enchufables a final de 2016, sin contar los de dos ruedas y los autobuses. En este país la estrategia pasa por impulsar y ayudar a los fabricantes para que apuesten por los vehículos limpios. Le siguen Estados Unidos (563.710 coches) y Japón (151.250 automóviles).
 
A las iniciativas de los países (a veces más teóricas que prácticas) se suman las restricciones de los ayuntamientos, que en ocasiones resultan más disuasorias incluso que los planes estatales. Ciudades como París o Madrid limitan el acceso al centro de los coches contaminantes algunos días mientras que los limpios tienen permiso para circular y aparcar, lo que supone un aliciente a su compra.
 
Pese a los avances, el ritmo de implantación no parece suficiente para cumplir con las metas marcadas contra el cambio climático: debería haber 600 millones de coches eléctricos en el mundo en 2040. De hecho, el año pasado se cerró con algo más de dos millones de turismos. Es decir, solo un 1,10% del parque total de automóviles.
 
España se está quedando atrás. A cierre de 2016, según datos de Anfac (patronal del automóvil), había 19.037 coches eléctricos puros. Es decir, sin contabilizar los híbridos enchufables, ya que el informe de la patronal no diferencia entre los híbridos diferentes existentes. Así, los que usan solo batería eléctrica suponen el 0,07% del parque total. "Los incentivos a la compra de estos vehículos han sido discontinuos. Las matriculaciones varían mucho cuando hay planes activos, como ocurre ahora con el plan Movea", explica Adolfo Randulfe, portavoz de Anfac. Este plan contempla incentivos de 14,26 millones de euros, de los que 10,1 se destinan a coches eléctricos. El Ejecutivo prevé sacar un nuevo paquete de ayudas a la movilidad alternativa de 50 millones antes de acabar el año. Sin embargo, sigue por debajo de las ayudas de los planes PIVE (disponibles para vehículos de diésel y gasolina), que han tenido una dotación de unos 1.200 millones desde 2012.
 
Para cumplir los compromisos con la Unión Europea de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, en España debería haber en circulación 300.000 coches eléctricos en 2020. Es decir, mucho tendría que cambiar la tendencia de compra para que cumpla este objetivo. "El precio del eléctrico todavía es mayor y eso se nota a la hora de la compra, aunque casi todas las marcas ya cuentan con algún modelo de energía limpia", afirma Randulfe.
 
Lo que queda patente es que las medidas tomadas por Noruega y China surten efecto. El gigante asiático superará además dentro de poco a Europa como mayor mercado mundial de coches eléctricos gracias a las inversiones realizadas. Esto le servirá de trampolín para que sus empresas vendan sus modelos fuera de sus fronteras. Porque la expansión es imparable. Si todavía quedan unos años de inestabilidad en este sentido y con políticas diferentes según los Gobiernos, lo que ya está definido es que al futuro se llega en vehículos de energía limpia.
 
France proposes the year 2040 as a limit to end polluting vehicles. Norway set it in 2025
 
Diesel and gasoline cars are at a crossroads. The Paris Agreement on Climate Change requires a reduction in greenhouse gas emissions in member countries of 80% - 95% by 2050. And governments that pledged to fight against pollution see in fossil fuel vehicles a slab in the path of reductions and are starting to pay attention to electric car. France was the last to propose a deadline to end fossil fuels sales: 2040. Norway (2025), India (2030) and Germany (with a goal of having a million cars cleaned in Circulation by 2020). Spain, at the moment, has not been so ambitious. In spite of the advances, at the current rate the car park will not reach the agreed objectives.
 
French Environment Minister Nicolas Hulot set a challenge on Thursday: in France they will stop selling cars that use gasoline or diesel in 2040. And he wants to spread thismeasure abroad its country "The Government will take the initiative to propose, at European level, a new ambitious Euro norm and set the objective of ending the sale of cars that emit gases in 2040." Given the lack of detail on how it intends to achieve that goal, the announcement has been seen more as a political signal at the international level than a legislative plan. The initiative is only a declaration of intent, although Hulot adds that "it will bring together a coalition of countries to promote this goal."
 
Some ecologists lament the temporary remoteness and the automotive sector has received it without excessive alarm. Indeed 2040 is far and in any case, the process of technological innovation already leads to a world with cars powered by clean energy. In addition, the goal of clean mobility in France is also far away. Only 1.46% of its car park in 2016 works only with electric batteries or plug-in hybrids, according to a report by the International Energy Agency.
 
Although they are only words, the French message joins the trend of governments and even companies saying they want to end diesel and gasoline engines in the coming years. Manufacturers claim that they are aware that the future is in electric cars. In some cases, even autonomous. The main brands already set a target for the sale of electric vehicles: Volkswagen, 50% in 2030 and Mercedes, more than 20% by 2025. Volvo Cars, meanwhile, announced that only will launch electric models or Hybrids from 2019. That yes: the cut will not be radical. The new models will be clean, but the assembly lines will continue to produce the diesel and gasoline in the portfolio.
 
Norway leads the change
 
Norway is the reference in the change of vehicles of combustion to electric ones. According to the latest report of the International Energy Agency, almost one of three cars in the Nordic country is electric or plug-in hybrid (28.76%). The objective set by the Government is to end the sales of diesel and gasoline cars in 2025. How is this achieved? They have opted for economic policies: exemption from VAT (25% in Norway), registration tax, tolls and parking.
 
Norway is triumphing in percentage, but in absolute numbers the king is China, where there were 648,770 electric vehicles or plug-in hybrids at the end of 2016, not counting the two-wheelers and the buses. In this country the strategy is to encourage and help manufacturers to bet on clean vehicles. It is followed by the United States (563,710 cars) and Japan (151,250 cars).
Apart from country initiatives (sometimes more theoretical than practical) we must consider the addition of the restrictions of municipalities, which are sometimes even more dissuasive than state plans. Cities like Paris or Madrid limit access to the center of polluting cars for some days while the clean ones are allowed to drive and park, which is an incentive to purchase.
 
Despite the progress, the pace of implementation does not seem sufficient to meet the goals set against climate change: there should be 600 million electric cars in the world by 2040. In fact, last year was closed with just over two million of cars. That is, only 1.10% of the total car park.
 
Spain is being left behind. At the end of 2016, according to data from Anfac (car boss), there were 19,037 pure electric cars (without counting plug-in hybrids, since the employer's report does not differentiate between the different existing hybrids). Thus, those who use only electric batteries account for 0.07% of the total park. "Incentives for the purchase of these vehicles have been discontinued. Enrollments vary widely when there are active plans, as is the case with the Movea plan," said Adolfo Randulfe, spokesperson for Anfac. This plan includes incentives of 14.26 million euros, of which 10.1 are for electric cars. The Executive plans to release a new package of alternative mobility aids of 50 million before the end of the year. However, it remains below the aid of the PIVE plans (available for diesel and petrol), which have had an allocation of about 1.2 billion since 2012.
 
In order to meet its commitments to the European Union to reduce greenhouse gas emissions, in Spain there should be 300,000 electric cars in circulation by 2020. In other words, much of the buying trend would change to meet this objective. "The price of the electric is still higher and that is evident at the time of purchase, although almost all brands already have some model of clean energy," says Randulfe.
 
Sounds clear is that the measures taken by Norway and China are right. The Asian giant will also soon surpass Europe as the world's largest market for electric cars thanks to its investments. This will serve as a springboard for your companies to sell their models outside their borders. Because the expansion is unstoppable. Wether there are still years of instability in this sense and with different policies according to governments, what is already defined is that the future is reached in clean energy vehicles.
 

viernes, 16 de junio de 2017

Un día en un coche eléctrico / A day in an electric car

Conducir un coche eléctrico aúna comodidad y rentabilidad económica para el usuario junto a una clarísima ventaja para el medio ambiente. Cuantificamos los ahorros que puede aportar sustituir un solo día un coche de combustible fósil por un vehículo eléctrico.
 
 
 

“Adquirir un coche eléctrico es más caro”. ¿Seguro? Si analizamos la compra de manera global, la rentabilidad económica que aporta el día a día inclina clarísimamente la balanza hacia el sistema eléctrico. Junto a ello, no podemos obviar el incontestable factor medioambiental. Más allá de la concienciación, evitar la contaminación ha pasado a ser una obligación para fabricantes y usuarios, y en pocos años lo será aún más.
¿Cuánto podemos ahorrar? Pasemos estos conceptos a cifras, para hacernos una idea más clara de lo que supone escoger un coche eléctrico
Combustible: Según datos aportados por las compañías eléctricas, recargar un coche eléctrico en casa en horario nocturno con tarifa reducida se sitúa en torno a los 1,55 euros cada 100 km, mientras que un coche de combustible fósil supone una media de 7,79 euros cada 100 km. Un día en una ciudad de tamaño mediano-grande puede llegar a suponer a un conductor, según expertos en automoción, recorrer unos 100 km., de modo que el ahorro puede cuantificarse en 6,24 euros diarios.
Tiempo: Uno de los temores de muchos usuarios es el gasto de tiempo en recargar su vehículo eléctrico. Los sistemas de carga rápida, que suelen ser habituales en los puntos de recarga públicos, permiten recuperar en poco tiempo un nivel de autonomía compatible con el día a día. Y si se escoge la modalidad de carga nocturna, este proceso no interferirá con la jornada. Según el modelo, un vehículo eléctrico puede tener una autonomía de 300 km, de modo que el tiempo de recarga no supone un problema para su uso cotidiano.
Medio ambiente: Los coches eléctricos son vehículos de cero emisiones, esto quiere decir que contribuyen decisivamente a mejorar el ambiente en entornos urbanos.
Ruido: Según la OMS, el nivel de confort acústico se sitúa en 55 decibelios A (dBA), y el valor máximo deseable en 65 dBA. Un estudio estadístico de la Universidad de Elche, realizado con 5 millones de datos de inspección de ruido en ITV durante cinco años, establece como media en coches diésel y gasolina 81,865 decibelios, muy por encima de estos límites recomendados por la OMS. Además, añade que se produce un aumento de entre 0,13 y 0,5 dB por año de antigüedad del vehículo. Teniendo esto en cuenta, durante todo el tiempo en que utilicemos el coche de combustión en ciudad a lo largo del día, contribuimos a aumentar la contaminación acústica de la ciudad, lo que no ocurre con los coches eléctricos. Si utilizamos el coche una media de 2 horas diarias, escogiendo el eléctrico estaremos ahorrando a la ciudad 165,73 dBA.
Ahorros en un día de uso de coche eléctrico:
6,24 euros en combustible – 165,73 dBA de ruido – Media aproximada, establecida para 100 km conducidos en ciudad y dos horas de uso

 

Driving an electric car combines comfort and economic profitability for the user along with a clear advantage for the environment. We quantify the savings that can be made by replacing a single day's fossil fuel car with an electric vehicle.
“Purchasing an electric car is more expensive.” Sure? If we check it in a global way, the economic profitability contributed by the day-to-day trend clearly tilts the balance towards the electrical system. Plus, we cannot ignore the undeniable environmental factor. Beyond awareness, avoiding pollution has become an obligation for manufacturers and users, and in a few years will be even more.
How much can we save? Let's move these concepts to figures, to give us a clearer idea of what means choosing an electric car
Fuel: According to data provided by utilities, recharging an electric car at night at a reduced fare is around € 1.55 per 100 km, while a fossil fuel car means an average of 7.79 Euros every 100 km. A day in a medium-large city may mean a driver, according to automotive experts, travel about 100 km, so that savings can be quantified at 6.24 euros per day.
Time: One of the fears of many users is the time spent recharging their electric vehicle. The fast charging systems, which are common in public charging points, allow to recover in a short time a level of autonomy compatible with the day to day. And if the night charge mode is chosen, this process will not interfere with the daytime. According to the model, an electric vehicle can have a range of 300 km, so that the recharging time is not a problem for everyday use.
Environment: Electric cars are zero emissions vehicles, meaning they contribute decisively to improving the environment in urban environments.
Noise: According to OMS, the acoustic comfort level is 55 decibels A (dBA), and the maximum desirable value is 65 dBA. A statistical study of the University of Elche, conducted with 5 million data of noise inspection in ITV during five years, establishes as average in cars diesel and 81,865 decibels, above the limits recommended by the OMS. There is also an increase of between 0.13 and 0.5 dB per year of vehicle age. With this in mind, throughout the time we use the combustion car in the city throughout the day, we contribute to increase noise pollution in the city, which is not the case with electric cars. If we use the car an average of 2 hours a day, choosing the electric will save the city 165.73 dBA.
Savings on one day of electric car use:
6,24 euros in fuel - 165,73 dBA of noise - Approximate average, established for 100 km driven in city and two hours of use

 

miércoles, 31 de mayo de 2017

Los coches que pueden salvar las ciudades / The cars that can save cities

La revolución está ya en marcha. Tanto las ciudades como la industria del automóvil se están poniendo las pilas para un cambio sin precedentes en la movilidad urbana. En realidad, han hecho de la necesidad virtud, pero el cambio es ya imparable. El reto está claro: o cambiamos la forma de movernos o aceptamos, como una cruel fatalidad, que cada vez muera más gente por respirar aire contaminado. Habiendo como hay soluciones para evitarlo, la segunda parte de la premisa resulta del todo inaceptable.





El 80% de la polución urbana se debe al tráfico rodado. Existe desde hace tiempo un amplio consenso sobre la necesidad de un cambio radical en la movilidad. Lo nuevo es que los gobernantes han tomado por fin conciencia de la urgencia de hacerlo y muchas ciudades están aplicando planes para acelerar el proceso.
Hay un dato que explica bien la dimensión del problema: solo el dióxido de nitrógeno (NO2) que emiten los coches, principalmente los diésel, causa en Europa tres veces más muertes que los accidentes de tráfico. Concretamente, 70.000 muertes prematuras al año. Y a eso hay que añadir el CO2 y las partículas. Bruselas estima en 400.000 las muertes prematuras anuales (30.000 de ellas en España) atribuibles a la mala calidad del aire. Nuestro país figura además entre los países que sobrepasan sistemáticamente los límites de contaminación urbana, razón por la cual la Comisión Europea ha amenazado con denunciarla ante el Tribunal de Justicia de la UE.
Si la contaminación figurara como causa de la muerte en el certificado de defunción, hace ya tiempo que hubiéramos exigido medidas drásticas. Pero son muertes camufladas en forma de ictus, infartos de miocardio o insuficiencias respiratorias de causa inespecífica, y cuesta ver la relación. Los datos, sin embargo, son muy claros.
Queramos o no, vamos a tener que cambiar de hábitos y de tecnología. Lo que viene es la movilidad compartida, inteligente y eléctrica. Y viene más rápidamente de lo que se esperaba. Resulta sorprendente lo pronto que la industria del automóvil ha desarrollado soluciones para hacer viable el coche eléctrico. Allí donde hace poco todo eran problemas, ahora todo son promesas. Cuando grandes ciudades como Berlín, Londres o París empezaron a aplicar restricciones de tráfico, muchos le vieron las orejas al lobo. Se ha avanzado más en los últimos cinco años que en los veinte anteriores.
Todas las marcas apuestan ahora por la movilidad eléctrica. La movilidad alternativa es ya una realidad.

 
“La movilidad eléctrica es un paso muy importante, pero no el único. Debe ir acompañado de otros destinados a reducir la presencia de coches en la ciudad”, explica Mercè Vidal, concejal de Movilidad del Ayuntamiento de Barcelona. “Nuestro objetivo es reducir, si es posible a final de 2018, un 30% las emisiones. Un 20% mediante la reducción del número de coches que circulan, y el restante 10% con la sustitución de vehículos que contaminan por otros limpios”. El 40% de la flota de transporte público de Barcelona es ya eléctrico, y también hay autobuses que utilizan gas. Pero el gran desafío es cambiar la movilidad privada.
El 50% de los desplazamientos en coche en las grandes ciudades son de menos de tres kilómetros. No debería resultar difícil organizar formas alternativas de moverse sin grandes costes para los ciudadanos. La movilidad compartida es una de las formas emergentes y la conectividad a través del móvil puede ser de gran ayuda.
La segunda gran revolución será la sustitución de los actuales coches de gasolina y diésel por modelos eléctricos, con una fase transitoria que pasará por los híbridos e híbridos enchufables. “Los eléctricos son muy interesantes para el transporte público y determinados usos urbanos, pero para los particulares, los híbridos que combinan gasolina con una batería eléctrica son una buena solución intermedia”. La progresión en las ventas indica que estos coches son ya muy competitivos tanto en precio como en prestaciones.
Según datos de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), en el primer trimestre de este año se han vendido 12.723 vehículos híbridos, un 99,3% más que en el mismo periodo del año anterior. De eléctricos, en cambio, se vendieron 1.230, un 16,5% más. Entre los dos representan el 3,9% del total del mercado y el 4,4% de los turismos. Estas cifras indican que la tecnología híbrida ha alcanzado ya su punto de madurez, pero tenemos en cuenta lo rápido que se ha desarrollado cuando apenas había estímulos legales. Cabe suponer que las innovaciones en curso también permitirán que el coche eléctrico alcance pronto la madurez.
Cuanto más pequeño es el vehículo, más fácil es la electrificación. Lo cual es muy buena noticia para las ciudades. Mercedes acaba de anunciar para septiembre un Smart eléctrico que tendrá una autonomía de 160 kilómetros y un tiempo de recarga de apenas 20 minutos. Autonomía y tiempo de suministro son los dos elementos clave para que esta opción pueda generalizarse.
Tesla y Nissan lideraron las ventas de coches eléctricos en 2016. A pesar de que ya hace 10 años que Nissan sacó la primera furgoneta eléctrica, esta tecnología presenta todavía algunos inconvenientes. Eso y el precio más elevado explican que apenas represente el 0,2% de las ventas. La autonomía de las baterías alcanza, en condiciones ambientales adversas, unos 100 kilómetros y la recarga no puede decirse que sea rápida: en algunos casos más de tres horas. Otro problema es que, como las actuales baterías se consideran mejorables, pueden quedar rápidamente obsoletas, lo que hace que el valor de reventa sea incierto, y eso retrae a posibles compradores.
Pero los nuevos modelos que acaban de presentarse o se anuncian para los próximos meses ya dan un salto importante. Tienen una autonomía de entre 300 y 400 kilómetros, dependiendo de las condiciones climáticas, y el mecanismo de recarga también es más rápido. Se espera con interés el nuevo Modelo 3 de Tesla, más asequible que los anteriores (31.000 euros) y una autonomía de 400 kilómetros. Tesla abrirá en septiembre su primer concesionario para Europa en la ciudad de Barcelona.
Pero la investigación en curso va más allá. ¿Y si el coche, además de circu­lar con electricidad, pudiera funcionar como acumulador de energía para gastarla en otros usos? Nissan ensaya en Dinamarca la tecnología V2G, el vehicle to grid, conectable a la red. Con este sistema se podría recargar la batería en las horas valle, que es más barata la electricidad, y volcarla a la red o utilizarla para usos domésticos en las horas punta. Este experimento resulta especialmente atractivo. Podría suponer un cambio trascendente, pues ahora los países han de dimensionar las fuentes de producción de electricidad a la demanda de las horas punta.
Para que el coche eléctrico sea una alternativa de movilidad privada es preciso garantizar una completa red de abastecimiento. “Necesitamos ayuda institucional, en primer lugar para renovar el parque móvil, que está muy envejecido, y después para facilitar la incorporación del coche eléctrico. Necesitamos una red completa de suministro, afirma Mikel Palomera, director general de Seat España. “La tecnología ha de mejorar aún, pero se ha de poder ir de Barcelona a Madrid con una parada de 15 minutos para recargar”.
Barcelona tiene tan clara la importancia de este factor que ha habilitado más de 400 puntos de recarga gratuita por toda la ciudad, 16 de ellos de suministro rápido: en 15 minutos se llena el 80% de la batería. “El gran salto se producirá cuando se pueda cargar la batería en los aparcamientos”, señala Mercè Vidal.
“La transformación digital traerá también cambios formidables. El coche será muchas más cosas que un medio de transporte, sobre todo para la gente joven”, añade Mikel Palomera. Puede hacer de oficina, de lugar de descanso, sala de conexión y compra por Internet… La tecnología va a permitir una gran versatilidad. En el futuro podemos pensar incluso en producir coches a la carta, a la medida de cada usuario”.
El director general de Seat constata un cambio de tendencia: “A los jóvenes ya no les importa tanto la velocidad como la conectividad. Quieren un coche conectado y ecológico”. Ese es el futuro. Y añade: “En España tenemos que ser valientes a la hora de liderar los cambios hacia una movilidad distinta. Somos la segunda potencia europea y la octava del mundo en producción de automóviles, así que tenemos mucho que decir al respecto”.
Entretanto, todavía hay algo que se puede hacer, que no depende de la innovación tecnológica y que también puede mejorar la calidad del aire: renovar el parque móvil. La antigüedad media es ahora de 12 años, lo cual significa que hay coches que tienen más de 20. Solo en la ciudad de Barcelona, unos 30.000. Sus tubos de escape son auténticas chimeneas. Afortunadamente, en los últimos años también el motor de combustión ha mejorado. Los coches nuevos contaminan, pero mucho menos. Para hacerse una idea: un coche matriculado en 1996 emite tantas partículas como 36 de los matriculados en 2016. Una moto vieja contamina lo mismo que 16 nuevas. Por eso, muchas ciudades han empezado a imponer restricciones para los coches más antiguos. En el área metropolitana de Barcelona, una nueva normativa prohíbe circular a los coches de más de 20 años cuando la contaminación exceda ciertos límites y de forma permanente a partir de 2019. Madrid ha tomado la misma decisión, pero ha retrasado la prohibición permanente a 2025. En ambos casos, la decisión va acompañada de medidas para favorecer el transporte público. En el área de Barcelona, por ejemplo, los propietarios que se desprendan de un coche antiguo y no compren otro, tendrán transporte público gratuito durante tres años. En el caso de Madrid, que se propone reducir un 20% las emisiones en 2020, el plan incluye ampliar el servicio público de bicicletas eléctricas y crear 12 aparcamientos disuasorios para evitar la congestión del centro de la ciudad.
Está claro que el diésel tiene los días contados, y es una incongruencia que se anuncien planes para reducir las emisiones y se siga bonificando fiscalmente este tipo de combustible. El escándalo de los excesos de emisión ha sido la puntilla. La reacción de Volkswagen tras el escándalo que supuso descubrir que había trucado los sistemas de medición de emisiones es altamente sintomática: de aquí a 2025 las marcas del grupo sacarán al mercado 30 modelos de coches eléctricos.

 
Pero cuidado, todo esto son buenas noticias para las ciudades, aunque eso no significa que los nuevos coches no contaminen. Los eléctricos no contaminan en el lugar por el que circulan, y eso es un gran avance para las aglomeraciones urbanas donde se concentra la mayor parte de la población. Pero la energía que los mueve sí que puede contaminar. Depende del origen de esa electricidad. Si se ha producido con carbón, aunque sea eléctrico, puede llegar a contaminar más que si se moviera con gasolina o con diésel. Solo que la contaminación se concentrará en el lugar donde se encuentre la central.
No es lo mismo que el coche se alimente con electricidad procedente de una central nuclear o un parque eólico, que con energía de una central térmica o de ciclo combinado. Un estudio publicado por Bloomberg indicaba que un coche eléctrico que recargue en Francia emitirá 13 veces menos que si lo hace en Alemania. Eso es debido a que en Francia la mayor parte de la electricidad es de origen nuclear, que no produce emisiones, mientras que en Alemania, tras el apagón nuclear de 2011, la energía se obtiene de otras fuentes, algunas muy contaminantes. De ello se desprende que la apuesta del cambio de movilidad debe ir acompañada de medidas destinadas a promover las energías renovables.
No es la primera vez que las ciudades afrontan retos de esta envergadura. Las fachadas ennegrecidas de Madrid o Barcelona eran un síntoma de lo enfermas de contaminación que estaban. El denso smog de Londres mataba a miles de personas cada año. Hubo que tomar medidas drásticas: se eliminaron las calefacciones de carbón, se electrificaron los trenes, se soterraron las vías y se cerraron o trasladaron miles de industrias contaminantes. Ahora toca eliminar el carbón del transporte y cambiar la movilidad. La previsión es que en 2030 los coches limpios superen el 30% del porque móvil, pero nada impide avanzar más rápido.
¿Es posible acelerar el proceso? Por supuesto. Noruega, con una potente industria petrolera, se ha propuesto que en 2025 todos los coches que se compren sean híbridos o eléctricos. Gracias a los incentivos, el 37% de los vehículos que se vendieron en enero pasado eran eléctricos y las autoridades esperan superar el 50% el próximo año. Y China se ha propuesto limpiar sus ciudades con una nueva normativa según la cual el 12% de los coches que se produzcan han de ser eléctricos y todos los nuevos aparcamientos han de incorporar sistemas de recarga.
Estamos solo al principio de esta revolución, pero es imparable.

 

 

The revolution is on. Both cities and the automotive industry are working hard for an unprecedented shift in urban mobility. In fact, they made needs become virtue, but change is already unstoppable. The challenge is clear: either we change the way we move or we accept, as a cruel fate, that more people due to polluted air. There are solutions to avoid it, so the second part of the premise is totally unacceptable.


80% of urban pollution comes from traffic. There has long been a broad consensus on the need for radical change in mobility. What is new is that the rulers have finally become aware of the urgency of doing so and many cities are implementing plans to accelerate the process.

There is a fact that explains the dimension of the problem: only the nitrogen dioxide (NO2) emitted by cars, mainly diesel, causes in Europe three times more deaths than traffic accidents. Specifically, 70,000 premature deaths per year. And to that must be added CO2 and particles. Brussels estimates 400,000 deaths annually (30,000 of them in Spain) attributable to poor air quality. Our country is also among the countries that systematically exceed the limits of urban pollution, which is why the European Commission has threatened to report it to the EU Court of Justice.

If the pollution were reported as cause of death, we would demand extreme measures for some time. But they are camouflaged deaths in the form of

stroke, myocardial infarctions or illness of nonspecific cause, and it is difficult to link. The data, however, are very clear.

Whether we want it or not, we're going to have to change habits and technology. What is coming is shared, intelligent and electric mobility. And it comes faster than expected. It is surprising how soon the car industry has developed solutions to make the electric car viable. There where all were problems were recently, everything is now promises. When large cities such as Berlin, London or Paris began to apply traffic restrictions, many saw the wolf's ears. There has been more progress in the last five years than in the previous twenty.

All brands are now supporting electric mobility. Alternative mobility is already a reality.

"Electric mobility is a very important step, but not the only one. It must be accompanied by others designed to reduce the presence of cars in the city," explains Mercè Vidal, Councilor for Mobility of Barcelona City Council. "Our goal is to reduce, if possible by the end of 2018, 30% emissions. 20% by reducing the number of cars that circulate, and the remaining 10% by replacing vehicles that pollute with clean ones. " 40% of Barcelona's public transport fleet is already electric, and there are also buses that use gas. But the big challenge is to change private mobility.

The 50% of the displacements by car in the big cities are three kilometers long or less. It should not be difficult to organize alternative ways of moving at great cost to citizens. Shared mobility is one of the emerging forms and connectivity through the mobile can be a great help.

The second major revolution will be the replacement of existing gasoline and diesel cars by electric models, with a transitional phase that will pass through hybrids and plug-in hybrids. "Trams are very interesting for public transportation and certain urban uses, but for individuals, hybrids that combine gasoline with an electric battery are a good compromise." The progression in sales indicates that these cars are already very competitive in both price and performance.

According to data from the Spanish Association of Manufacturers of Automobiles and Trucks (Anfac), 12,723 hybrid vehicles were sold in the first quarter of this year, 99.3% more than in the same period of the previous year. On the other hand (electric), 1,230 were sold, a 16.5% more. Between the two they represent the 3,9% of the total of the market and the 4,4% of the cars. These figures indicate that hybrid technology has reached maturity, but we take into account how fast it has developed when there were hardly any legal stimuli. It can be assumed that the innovations in progress will also allow the electric car to reach maturity soon.

The smaller the vehicle, the easier the electrification. Good news for cities. Mercedes has just announced for September an electric Smart that will have a range of 160 kilometers and a recharge time of just 20 minutes. Autonomy and delivery time are the two key elements for this option to be generalized.

Tesla and Nissan led the sales of electric cars in 2016. Despite the fact that it was 10 years ago that Nissan took out the first electric van, this technology still has some drawbacks, added to the higher price are the reason for barely 0.2% of sales. The battery autonomy reaches, in adverse environmental conditions, about 100 kilometers and the recharge cannot be said to be rapid: in some cases more than three hours. Another problem is that, as current batteries are considered upgradeable, they can quickly become obsolete, which makes the resale value uncertain, and retracting potential buyers.

But the new models that have just appeared or are announced for the coming months are already taking a major leap. They have an autonomy of between 300 and 400 kilometers, depending on the climatic conditions, and the mechanism of recharge is also faster. The new Model 3 of Tesla is expected with interest, more affordable than the previous (31,000 euros) and autonomy of 400 kilometers. Tesla will open in September its first dealership for Europe in the city of Barcelona.

Ongoing research goes further. What about if the car, besides circulating with electricity, could function as an energy storage device for other uses? Nissan tests in Denmark the V2G technology, the vehicle to grid, connectable to the network. With this system you could recharge the battery in the valley hours, which is cheaper electricity, and dump it to the grid or use it for domestic uses at peak times. This experiment is particularly attractive. It could be a significant change, since countries now have to measure the sources of electricity production at peak demand.

In order to let electric car be an alternative for private mobility, a complete supply network must be guaranteed. "We need institutional help, first to renew the mobile park, which is very old, and then to make easy the incorporation of the electric car. We need a complete supply network, says Mikel Palomera, CEO of Seat Spain. "The technology has to improve yet, but we must be able to go from Barcelona to Madrid with a 15-minute stop to recharge."

Barcelona underlines the importance of this factor that has enabled more than 400 free charging points throughout the city, 16 of them fast delivery: in 15 minutes 80% of the battery is full. "The big bang will arrive when you can charge the battery in the parking lots," says Mercè Vidal.

"Digital transformation will also bring formidable changes. The car will mean more things than a transport, especially for young people, "adds Mikel Palomera.  ... The technology will allow a great versatility. In the future we can even think of producing cars on demand, tailored to each user. "

The CEO of Seat notes a change of trend: "Young people no longer care about speed as much as connectivity. They want a connected, eco-friendly car. " That is the future. And he adds: "In Spain we have to be brave in leading the changes towards a different mobility. We are the second European power and the eighth in the world in car production, so we have a lot to say about it. "

Meanwhile, there is still something that can be done that does not depend on technological innovation and that can also improve air quality: renew the fleet. The average antiquity is now 12 years, which means that there are cars that have more than 20. Only in the city of Barcelona, about 30,000. Their exhaust pipes are authentic fireplaces. Fortunately, in recent years also the combustion engine has improved. New cars pollute, but  less than before. To get an idea: a car registered in 1996 emits as many particles as 36 of those enrolled in 2016. An old motorcycle contaminates the same as 16 new ones. That is why many cities have begun to impose restrictions on older cars. In the metropolitan area of Barcelona, a new law prohibits the circulation of cars over 20 years old when pollution exceeds certain limits and permanently after 2019. Madrid has made the same decision but has delayed the permanent ban in 2025 In both cases, the decision is accompanied by measures to favor public transport. In the Barcelona area, for example, owners who leave an old car and not buy another, will have free public transport for three years. In the case of Madrid, which aims to reduce emissions by 20% by 2020, the plan includes expanding the public service of electric bicycles and creating 12 deterrents to avoid congestion in the city center.

It is clear that diesel is dying, and it makes no sense that plans to reduce emissions are announced while diesel is still  subsidized. The scandal of excess emissions has reached the top. The reaction of Volkswagen after the scandal that supposed to discover  the systems of measurement of emissions trick is highly symptomatic: by 2025 the marks of the group will bring to the market 30 models of electric cars.

Beware! Despite the good news for cities, they do not mean that new cars do not pollute. The trams do not pollute the place where they circulate, and that is a great advance for the urban agglomerations where the majority of the population is concentrated. But the energy that moves them could pollute. It depends on the source of that electricity. If it has been produced with coal, even if it is electric, it could contaminate more than if it were moved with gasoline or with diesel. Only the pollution will be concentrated in the place where the plant is located.

It is not the same a car  powered by electricity from a nuclear power station or from a wind farm, than with power from a thermal or combined cycle power station. A study published by Bloomberg indicated that an electric car that recharges in France will emit 13 times less than if it does in Germany. That is because in France most of the electricity is of nuclear origin, that does not produce emissions, whereas in Germany, after the nuclear blackout of 2011, the energy is obtained from other sources, some very polluting. It follows that the commitment to change in mobility must be accompanied by measures to promote renewable energy.

It is not the first time that cities face challenges this magnitude. The blackened facades of Madrid or Barcelona were a symptom of how polluted they are. The dense smog of London killed thousands of people every year. Drastic measures had to be taken: coal heating was eliminated, trains were electrified, roads were blocked and thousands of polluting industries were closed or moved. Now it is time to remove the coal from the transport and change the mobility. The forecast is that in 2030 clean cars exceed 30% of the fleet, but nothing prevents progress faster.

Is it possible to speed up the process? Of course. Norway, with a strong oil industry,  has proposed that by 2025 all the cars that were bought would be hybrids or electric. Thanks to the incentives, 37% of vehicles sold in January were electric and authorities expect to exceed 50% next year. And China has proposed to clean its cities with a new regulation according to which 12% of the cars that are produced have to be electric and all the new car parks have to incorporate systems of recharge.

We are only at the beginning of this revolution, but it is unstoppable.